Tratamientos estéticos no quirúrgicos para devolver juventud a tu rostro

El paso del tiempo nos brinda sabiduría, madurez y aprendizaje, pero también va dejando sus huellas en nuestro rostro, en el que comienzan a marcarse las arrugas y las líneas de expresión; además se pierde el aspecto de firmeza por pérdida de grasa, tono muscular y hueso. En consecuencia, esta pérdida de las estructuras de sostén genera un aspecto de cansancio y tristeza.


Si quieres mejorar tu apariencia, existen procedimientos estéticos no invasivos que nos ayudan a contrarrestar una imagen envejecida, devolviéndonos un semblante fresco y juvenil. Entre ellos se encuentran la toxina botulínica y los rellenos dérmicos.


“Para practicarse algunos de estos tratamientos, el paciente debe acudir a una clínica donde haya dermatólogos altamente calificados, y que las sustancias que se emplean estén aprobadas y certificadas, respaldadas por evidencia científica. Porque cuando se inyectan ciertos biopolímeros, el cuerpo genera un rechazo importante, ocasionando patologías de diferentes grados”, explica la doctora Jesse Schwartzberg, directora de Skin Project, clínica dermatológica ubicada en Homero No. 1425, Interior 1105, en Polanco.

La magia de la toxina botulínica
En un principio, la toxina botulínica se usaba con fines médicos, para tratar padecimientos como estrabismo.

En la actualidad, es uno de los aliados más valiosos de la medicina estética.

Es una sustancia que se infiltra en músculos muy específicos: en aquellos que se contraen excesivamente, como los del entrecejo, la frente o alrededor de los ojos, y que hacen que se intensifiquen las arrugas.

La toxina suaviza estas arrugas de la mímica facial, aportando un aspecto de juventud.


En promedio, su efecto dura entre tres y seis meses, por lo que se puede reaplicar dos o tres veces al año, siempre siguiendo la recomendación médica, porque cada tratamiento debe ser personalizado.


“Antes de prescribir algún procedimiento, se debe hablar con el paciente y preguntarle cómo se siente y qué quiere conseguir, para desarrollar su propio proyecto de salud y belleza para la piel.

El objetivo siempre debe ser la preservación del equilibrio delicado del rostro, logrando un resultado natural, de buen gusto y elegante”, agrega la doctora Schwartzberg, de Skin Project.

Rellenos dérmicos: los cimientos de la piel
Los rellenos dérmicos son tratamientos inyectables de soluciones biocompatibles que se aplican en ciertas zonas del rostro, cuello, escote y manos, entre otras zonas, para contrarrestar laxitud de la piel, devolviéndole el sostén y la estructura que piel ha perdido con los años, para lograr un aspecto fresco y joven.


Uno de ellos es el ácido hialurónico, que es una sustancia que se encuentra de forma natural en nuestro organismo. Una de sus grandes cualidades es la capacidad para retener el agua, lo que hace que nuestros tejidos se mantengan en buenas condiciones. Con el paso del tiempo, se produce en menor cantidad y, en consecuencia, la piel pierde hidratación, elasticidad y firmeza. Al aplicarse, su efecto puede durar hasta un año.


Otro relleno dérmico es la hidroxiapatita de calcio.

Es un bioestimulador que además del efecto de relleno, también promueve la generación de colágeno.

Ayuda a redefinir el contorno facial, contrarresta la flacidez y corrige algunas imperfecciones. Atenúa las arrugas y pliegues, aportando volumen de manera inmediata, sin perder la expresión natural. Sus resultados pueden durar un año.


Por su parte, la policaprolactona es otro tipo de relleno inyectable que permite una inmediata remodelación de los rasgos faciales. Conforme pasan los tres meses posteriores a su aplicación, las arrugas se desdibujan y la piel se ve y se siente más firme. También estimula la producción natural de colágeno. La duración de su efecto depende de la variante aplicada: para un año, para dos o para tres.


El ácido poliláctico es un bioestimulador que se puede aplicar en la cara, cuello, escote e inclusive en zonas del cuerpo como rodillas, brazos, glúteos y abdomen, entre otras.

Estimula producción de colágeno a gran escala y permite lograr firmeza, así como una mejoría en la calidad de la piel. Es particularmente útil en deportistas o pacientes que han perdido volúmenes más grandes. Su duración es de dos años.


Cada uno de estos tratamientos son adecuados tanto para mujeres como para hombres que desean explotar su mayor potencial, porque cuando una persona se ve bien, se siente bien.

¿Cuál de ellos es mejor? Depende de lo que se desea obtener, pero no se contraponen; al contrario, se complementan y en conjunto se puede conseguir un mejor resultado. Por ello, se recomienda combinarlos con la ayuda de un dermatólogo calificado, quien diseñará un proyecto integral de salud y belleza para la piel.

Lo que hace diferente a Skin Project de otras clínicas es su filosofía. Como su nombre lo dice, su compromiso consiste en desarrollar un proyecto de vida para la piel, con la finalidad de que cada paciente alcance sus objetivos de salud y de belleza. La meta es lograr una piel saludable y hermosa, tanto a corto, como a mediano y largo plazo.

Para más información de Skin Project, visite:

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