Por Roberto Yáñez
La aclamada obra de danza contemporánea, se presenta en el Teatro Cuauhtémoc durante la segunda quincena de enero y en el Teatro Isabela Corona en febrero.
La compañía de danza contemporánea Luz y Sombra, fundada en 2022 por la reconocida coreógrafa María Fernanda Báez quien presenta Claroscuro, una obra coreográfica que explora la dualidad de la luz y la oscuridad, el duelo y la esperanza, el dolor y el placer, en una travesía emocional que invita al espectador a contemplar las fuerzas opuestas que coexisten en un mismo cuerpo.
Esta pieza, estrenada en el 2024 ahora llega al Teatro Cuauhtémoc de Naucalpan los días 16, 17 y 18 de enero y en febrero el viernes 6, sábado 7 y domingo 8 en el Teatro Isabela Corona, con entrada en gratuidad, dentro del programa Escenarios IMSS-CULTURA.
Claroscuro es una propuesta de 60 minutos dividida en seis segmentos: El camino, La danza de la luz, La fiesta, Las sombras, El vacío y Las flores. A través de estos, las intérpretes Rosa Villanueva y María Fernanda Báez llevan al público desde los luminosos recuerdos de la niñez, llenos de juego e inocencia, hasta el encuentro con la sombra, donde la oscuridad y el dolor toman forma.

Este viaje coreográfico se desarrolló a partir de improvisaciones, ejercicios escénicos y el uso simbólico del arroz como representación de un desierto, culmina en un poderoso mensaje: incluso en la crudeza de la vida, la belleza emerge como una herida que nos recuerda que estamos vivos.
El proceso creativo de Claroscuro comenzó en 2022, cuando Báez, egresada de The Ailey School (Nueva York, 2013) y la Universidad Trinity Laban (Londres, 2017), recibió la beca Benediktson para una residencia artística en el prestigioso BANFF Centre for Arts and Creativity. Este proyecto, que combina danza, poesía, lecturas literarias y experiencias personales, refleja la trayectoria de María Fernanda como performer y coreógrafa, quien ha creado más de diez piezas escénicas, incluyendo Raíces en el Museo de la Ciudad de Querétaro y Travel Light en Central St. Martins, Londres.
La obra, dirigida y conceptualizada por la misma en colaboración con todo el equipo creativo y performers, cuenta con la dramaturgia y asistencia coreográfica de Cinthya Oyervides Reynoso, y la producción ejecutiva de Gildardo Pérez-Castro Guillén.
Equipo multidisciplinario
El diseño de vestuario, a cargo de Mario Marín del Río, refuerza la dualidad de la obra mediante un contraste cromático entre negro y tonos nude, utilizando materiales como malla, gasa y terciopelo que resaltan la vulnerabilidad y el movimiento del cuerpo humano. Por su parte, Anayansi Díaz Gómez, encargada de la escenografía e iluminación, crea un “desierto de cantera” que evoca el paso del tiempo a través de la luz solar, desde la oscuridad total hasta la plena luz cenital, como una metáfora de los contrastes de la vida.

La música, compuesta por Felipe Ignacio Noriega Alcaraz con la colaboración de Victoria Davies en arpa clásica y Gabriel Salcedo como asistente musical, fusiona la pureza melódica del arpa con texturas electrónicas, generando una atmósfera que refleja el conflicto emocional de la pieza.